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Hi, I'm Victoria Grenz, mejor Viqqi, tengo 22 años, me fascina escribir, diseñar, crear e inventar. Estudio diseño de indumentaria. Escribo novelas y diseño páginas webs. Adoro Harry Potter. Uno de mis autores favoritos es Nicholas Sparks, adoro 'En nombre del amor'. Me gustan los libros de Alyson Noël y P. C., Kristin Cast, Tracey Garvis Graves, Jane Austen, Jonh Katzenbach, Suzanne Collins.. Lloro cuantas veces veo Titanic. Adicta a las series; PLL, La ley & el Orden, Revenge, The Flash, The Middle, Girls, Arrow, TVD, GLEE, Once Upon A Time, Downton Abbey, Revolution, Ravensood, New Girl, Under the dome, y muchas más! Escucho a los Jonas Brothers, Miley Cyrus, Taylor Swift, Maroon 5, One Republic, The Fray, Imagine Dragons, etc. Creo que ya es mucho, espero que disfruten leyendo mis novelas, siempre he querido cmpartir historias con el mundo, historias que no suelen pasarme pero que en mi imaginación aparecen, sin más los invito a leer mis novelas y que las comenten! :)


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Secretos que lastiman > Capítulo 1 //
0 Comentarios entrada de Viqqi.- Publicado el sábado, 16 de enero de 2016


Capítulo uno – Mis libros

Apurada como siempre corría en dirección a mi siguiente clase. Era normal verme en esta situación, quien me viera así creería que tenía alguna emergencia, pero al contrario de ello, yo no veía a nadie, solo quería llegar a tiempo a mi siguiente clase. Recién salía de una y ya tenía que ingresar a otra, en el instituto tenías tiempo entre clase y clase, algún recreo momentáneo, podías descansar un rato o tomar un café, pero en la facultad, no tenía ni tiempo de un pequeño bocadillo, había profesores que comenzaban la clase ni bien daba el cambio de hora, había que tener destreza para cruzar los pasillos a tiempo, ir corriendo a veces era lo más fácil para mí, hasta había veces que ni tiempo pensar en respirar tenía.
Creía que pronto podrá entrar en un concurso de natación para ver quien aguataba más bajo el agua sin soltar ni un poco de aire. Seguro ganaría, pero había un pequeño detalle no tenía tiempo para eso.
Iba de un lado para el otro todo el día, todos los días, mejor dicho siempre, este era uno de esos momentos. Tenía que llegar a mi clase de literatura mi favorita, pero una de las cuales casi empezaba antes de que termine de la hora anterior, el profesor parecía manifestarse en medio de la clase ya con todas sus ideas para el día listar y a medio decir. Miré el reloj de la pared más cercana antes de dar vuelta a la esquina, solo quedaban unos minutos para que el timbre sonara, aunque no era el instituto a cada hora soltaba un pequeño pitido, que ayudaba a varios estudiantes a no perderse en el tiempo, como me solía pasar. Antes eso no era problema, llegar un minuto tarde y no perderte nada, en el instituto, pero aquí si no estabas a tiempo estabas fuera.

Estaba por entrar en el salón pero algo me lo impidió, una pared en frente mío provoco que mis libros terminaran en el piso, sabía que no necesitaba anteojos por lo que no comprendía como me había golpeado con un muro, así de absorta me quedaba a veces cuando estaba concentrada en algo o no prestaba atención a nada. Al levantar la vista vi el porqué, un chico de pelo negro azabache estaba parado al frente mío con expresión de culpa, tenía medio cuerpo fuera del aula, con una mano sostenía la puerta que estaba cerrando tras de sí, yo quería entrar y el salía, por eso me había chocado con él.
En el momento que yo me agachaba a recoger mis tantos libros él hacía lo mismo, me sorprendió un poco ya que los chicos que conocía del instituto habrían pasado de ayudarme mientras se reían de mi torpeza pero él no se reía.
Todavía podía entrar en el aula, si tenía suerte el profesor recién estaría llegando a su escritorio.
- Lo siento – se disculpó entregándome un par de cuadernos, de los cuales colgaban las hojas – que estúpido soy – murmuró en voz baja, pero logré escucharlo, sonreí disimulada, estirando la vista intentar vislumbrar algo dentro del aula.
- Esta bien, siempre me pasa - no mentía eso era verdad, siempre andaba con los libros en el piso, en algunas ocasiones yo era la que terminaba en el piso.
- Ha sido culpa mía – dijo llevando su mano a un libro, justo el que yo estaba por recoger, nuestras manos se rozaron, pero solo un poco porque él retiró la suya enseguida, parecía avergonzado.

Después de levantar todos mis papeles, libros y cuadernos, me dispuse a entrar en la clase rogando que el seños Platz estuviera de humor, por ahí me dejaba quedarme. Él se corrió a un costado dejándome el camino libre para que entrara en el aula.
- Gracias – murmuré al chico cuando se corrió del marco de la puerta y me adelante a la clase, pero al segundo tuve que salir. Mis mejillas ardían por la vergüenza. Como la puerta estaba entre abierta no había causado ruido alguno al ingresar, pero de todos modos el profesor giro la vista hacía mí al segundo que cruce el umbral. No pude decir palabra o reclamar nada, el profesor no solo me había echado si no que por su modo de dirigirse a mi, me había hecho quedar en ridículo frente a todo la clase. Agaché la cabeza y di media vuelta sin pensarlo.
Al salir me apoyé contra la pared pensando en que haría durante esa hora, quería estar sentada dentro del aula, escuchando lo que Platz tenía que decir sobre la novela que nos tocaba analizar en esa clase, pero ahora solo podría hacerlo si me quedaba espiando por la rendija de la puerta.
Él chico que me había hecho perder mi materia ya no se encontraba en el pasillo. Resople soltando el aire que voló mi flequillo, y solté una maldición, pero me relaje y pensé que ya no podía hacer nada, ya que me había entrado ganas de reclamarle por eso pero después de tranquilizarme por lo acelerada que iba cambié de idea y me encamine a la cafetería.

Cuando entre en la cafetería me di cuenta de que estaba vacío y claro, todos debían estar en las clases. Caminé hasta el mostrador, esperé unos segundos hasta que apreció la señora Mays.
- Buen día Emma - me saludó amable a la vez que acomodaba la rejilla de su cabeza - ¿Quieres algo? – era normal que conociera al personal de la facultad, me gustaba ser amable con la gente y siempre saludaba a todos y por lo general terminaba por conocer sus vida, a la gente le gustaba hablar y terminabas enterándote de cosas que ni pensabas.
Me serví una bandeja con una porción de pizza y una limonada, ya era casi hora del almuerzo, una hora antes. Me acomodé en una de las mesas del centro, esta vez podía elegir la que más me gustará y claro la mayoría estaban limpias, ya que cuando era hora de clases generalmente los ayudantes de cocina limpiaban los restos de comida que dejaba los demás. Deje todos mis cuadernos y papeles a mi costado y comencé a comer en silencio.
Saqué de mi bolso un libro, uno de los que no tenía en mi brazo cuando todo se me fue al piso. Y lo abrí en la mitad, bueno donde estaba mi marca página, comencé a leer mi novela preferida, Orgullo y prejuicio, no era la primera vez que lo leía, ni la segunda, ya había páginas que corrían riesgo de salirse y la tapa estaba algo arrugada, pero eso no me importaba, me gustaba leerlo y releerlo cada vez que tenía un hueco de tiempo. Esta vez no llegué a leer ni una página completa mientras comía porque una voz me interrumpió.
- ¿Se puede? – pregunto el chico, él mismo que hacía exactamente diez minutos me había hecho tirar todos mis libros al suelo. Pensé unos segundos si responderle que si o decirle simplemente que se vaya. Hace un rato estaba de mal humor y apresurada pero ahora ya no…
- Si – dije, ya que él no era culpable de mi mal humor.
Se sentó y acomodo su bandeja frente a la mía con sus libros al lado de esta con la única diferencia de que los suyos estaban acomodados en cambio los míos no. Él noto lo que yo miraba y sonrió apenado.
- Lo siento.
- Ya no importa – solté mientras daba un mordisco a mi porción de pizza.
- ¿Se te arruino algo? – examinó todo el desorden de hojas.
- Creo que no – me encogí de hombros, en verdad no me había fijado.
- Que bien – murmuró comiendo de lo que traía en su bandeja.
Para no ser maleducada cerré mi libro, dejando el marca páginas en medio y lo aparté hacía un lado, no tenía sentido fingir que leía. Terminé de comer mi pizza y bebí varios tragos de limonada.
- ¿Qué lees? – curioseó alzándose para poder ver el nombre del libro. Lo giré y apunte la tapa en su dirección. Nunca me negaba a hablar sobre libros y menos si era mi favorito
- Orgullo y prejuicio – respondí.
- ¿Y qué tal? – quiso saber sobre la historia.
- ¿Nunca los has leído? – Creí que por haber salido de la clase de literatura de seguro le gustaría leer y por ahí el género también le gustaba, ya que era un clásico pero al parecer esas novelas no le gustaban – ¿Ni la película haz visto? – pregunte sorprendida, era una posibilidad, la mayoría de las personas terminaban conociendo las historias cuando preguntaba si habían visto la película, con la esperanza de que dijeran que no pero que si habían leído el libro.
- No – contestó al tiempo que movía la cabeza para ambos lados.
- Deberías – sentencié.
- Si tú lo dices, me la apuntaré para el fin de semana – sonrió, riéndose levemente – ¿Vas la clase de literatura? – pregunto. La expresión de su rostro mostraba confianza ante la respuesta que yo daría como si ya la supiera, puesto que hacía un rato que casi lo atravesaba queriendo entrar en dicha clase.
- Si – lo miré fijo - ¿tu?
- También, hoy me salía porque llegué tarde – noté un poco de rubor en sus mejillas.
-Entonces supongo que aunque tu no hayas estado frente a la puerta, hubiera llegado tarde igual – analicé, sonriendo naturalmente.
- Quizás.

- ¿Qué clase tienes ahora? – pregunte consultando mi reloj, quedaban solo quince minutos ara mi siguiente clase, sin darme cuenta había pasado mi hora libre hablando con él.
- Historia – respondió rápidamente, sin esperar a que yo dijera la mía como si supiera cual era.
- Yo igual – solté una pequeña sonrisa ante la coincidencia.
- Pues vamos para que no lleguemos tarde – asentí y me levante de mi asiento, guarde lo más ordenado posible todos mis libros en mi bolso, que por milagro lograron entrar. Tomé mi bandeja y la devolví al igual que él. Y después nos encaminamos a la salida de la cafetería, el aula a la que teníamos que llegar solo estaba a dos puertas por el mismo pasillo que habíamos llegado.

La clase pasó rápido y nada aburrida, como solía ser a veces, la profesora terminaba hablando de temas que nada tenían que ver con la materia o al contrario profundizaba tanto que la mitad de la clase terminaba entrando en un somnoliento ambiente de sueño. Me senté con él, el chico morocho, del cual no sabía el nombre, solo que compartíamos dos clases y que nunca había leído o visto Orgullo y prejuicio.
Cuando sonó el timbre junte mis cosas sin apuros ya que esa había sido la última hora de mi día, ahora solo me quedaba caminar hasta casa.
- ¿La última? – el también comenzó a guardar todos sus apuntes, no había dejado de escribir en toda la hora, ni había caído en el sueño ligero en que entraba toda la clase casi siempre.
- Si – respondí.
- Que suerte a mi me queda una – habló con voz de cansado, no pude contener una mueca al escuchar sus palabras hubiera querido que terminara su día al mismo tiempo para salir a la vez.
- Suerte entonces – lo saludé con un beso en la mejilla como acostumbrada a hacer con la gente que conocía de toda la vida, me detuve un segundo al darme cuenta de que había hecho y me apresure a ir antes de que pudiera decir nada. Salí del salón antes que él.

Cuando ya estaba tirada en mi cama ordenando mis cuadernos, noté que en mi libro de historia había un papel a medio doblar, lo saqué curiosa y lo leí, había un número de celular y decía Robert Fixcht y agregaba un lo siento, lo observé sorprendida y con una nota de alegría a la vez.
Él lo había dejado entre mis cosas, pero cuándo, no lo había visto hacerlo en ningún momento, tal vez cuando se me cayeron los libros, o mientras comíamos, tal vez en la clase de historia cuando estaba distraída escuchando a la profesora.
Acaricié el suave trozo de papel, mientras sonreía, no sabía que pensar sobre él. Al principio había tenido ganas de echar todo mi mal humor sobre él por la simple cuestión de hacerme perder mi clase de literatura, pero al poco rato ya ni me acordaba de eso, solo podía ver en mi mente su tímida sonrisa.
La primera impresión que me había causado era que parecía amable y en verdad era muy tímido pero hasta cierto punto. Cogí mi celular sin dejar de mirar los números que había escrito para mí y me deje caer sobre la almohada de mi cama sin dejar de sonreír.

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Última lectura: El estudiante, John Katzenbach [reseña]
0 Comentarios entrada de Viqqi.- Publicado el sábado, 28 de marzo de 2015




Ficha técnica

Título: El estudiante
Autor: John Katzenbach
Editorial: Grupo Zeta
Tema: Suspenso
Páginas: 464
Tipo de edición: Tapa blanda sin solapas



Sinopsis:

Para Timothy Moth Warner, cada día que pasa sobrio es una batalla ganada. Mientras intenta mantenerse alejado del alcohol, alterna sus clases de posgrado en la Universidad de Miami con las reuniones de un grupo de autoayuda para adictos. Su tío Ed, médico psiquiatra y alcohólico rehabilitado, es su gran apoyo moral.

Preocupado porque Ed ha faltado a una cita, Moth se dirige a la consulta de su tío y lo encuentra muerto en medio de un charco de sangre. Aparentemente, se ha deparado en la sien. Para la policía, se trata de un suicidio, y pronto se da el caso por cerrado.

Sin embargo, Moth está convencido de que Ed fue asesinado. Dolorido y resulto a encontrar al criminal, busca apoyo en la única persona en la que puede confiar: Andrea Martine, su ex novia y a la que no ve desde hace cuatro años. Pese a que está deprimida tras vivir una situación traumática, Andy no puede dejar de escucharlo.

Mientras lucha contra sus demonios interiores, los dos jóvenes se irán internando en un territorio oscuro y desconocido, habitado por una mente tortuos

Crítica:

John es conocido por sus libros de suspenso e intriga, El estudiante, no se queda atrás con esta historia, un libro completo de intriga al que se le suma el suspenso. A cada pagina que pasa te atrapa más entre sus frases y no se puede dejar de leer! Hay libros que terminas en un día y disfrutas, este no es un autor para ese caso, siempre tardo bastante en leer sus libros, para ser exactos veintitrés días, me gusta contarlos, no debo ser la única.... espero.

John Katzenbach es un auto para leer con tiempo, te atrapa a cada segundo y te sumerge en historia que contienen una cantidad alta de drama y suspenso, desde el comienzo del libro empieza con una historia fuerte e impactante, el asesinato del tío de Moth y como éste está relacionado con su tío y como esta relación pasa más allá... algo que el propio Moth no puede sostener, necesita ayuda para vivir y para luchar con su pasado y también con su futuro, todo la historia muestra como cada uno de los personajes se debate entre recaer en una vida sin fin o sobrevivir y luchar por eso.

Moth busca apoyo en Andy Candy una antigua novia, por la cual sus sentimientos no han cambiado, este personaje sufre dudas e incertidumbres, iguales o más fuertes que las del propio Moth, a pesar de que me hubiera gustado conocer un poco más sobre ella y su pasado, la historia llega a buen punto al final, aunque como cada final uno quiere que la historia siga y saber que paso, que decidieron para el futuro.

También el libro cuenta la historia de Susan un personaje importante en el desarrollo de la trama, un personaje más que se debate entre la vida o la muerte, todo el libro ronda sobre esta pregunta, vivir o morir, hacer justicia o esperar la muerte. También es fascinante como plantea John la vida del estudiante, podría decirse el personaje principal, como lleva a cabo cada asesinato, admito que estas partes me dieron pesadillas, es impresionante como el autor puede ser tan convincente con las palabras, para llegar a causar tales emociones.

Quienes hayan leído otros libros de John pueden llegar a encontrar parecidos con otras historias, pero al final cada personaje, cada parte de la novela y el desenlace, que no solo ocurre en las ultimas paginas, si no que desde la mitad... son únicos. Desde el principio parecen historias completamente diferentes, cada capítulo una historia por se parado, pero es atrapante como se van uniendo en una sola. Aunque me quejo de que a pesar de la relación que llegan a tener los protagonistas, la comunicación entre ellos es muy escasa, no saben nada uno del otro y llega el final de esta manera, Moth guarda sus secretos, y Andy los suyos, habría sido un desencadenante más que ambos conocieran los secretos del otro, un toque más en la historia y habría saciado un poco este hambre de saber más.

La novela es cien por ciento recomendable y va a atrapar a más de uno, la psicología que usa el autor llega a jugar con uno mismo, y te hace durar y pensar.

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Buscando Cariño // Capítulo XVIII - Confesaré todo.
0 Comentarios entrada de Viqqi.- Publicado el viernes, 27 de marzo de 2015

- ¿Qué sucede? – pregunto él sin entender nada, buscó con la mirada en la casa pero no encontró a nadie, porque no había nadie en el lugar. Solo estaba yo y mi celular en el piso. Cuando lo vio, se agacho y lo levantó - ¿Te llamaron?
- No, me llegó un mensaje – dije cuando me di cuenta que me había quedo paralizada.

El leyó el mensaje y al parecer se dio cuenta de quién era porque echo un bramido de bronca y dijo

- Max, si lo encuentro lo mato – dijo frunciendo el entrecejo a la vez que apretaba los puños, olvidando que tenía en su mano mi teléfono.
- Te vas a lastimar – dije tomando mi celular para que no lo apretara más – quiero llamar a la policía – dije sería.
- No lo sé – respondió él – no podemos decir nada de lo de Jade.
- No lo haremos – dije maquinando la idea en mi mente – solo le diremos lo mío.

No sabía como pero solo podría decir le a la policía lo que me había pasado a mí, sabía que solo era un beso, pero si eso hubiese seguido, sabía y estaba segura de que no solo en un beso se habría quedado él. Por lo que debía alertar a la policía, porque no quería que esto pasara a mayores, quería que lo agarraran o algo a él, pues ya había atrapado a Jade, y ahora estaba amenazándome a mí, y no sabía de lo que era capaz de hacer Max, no podía arriesgar a esperar y menos teniendo a mi lado a Jake. Por eso tenía que hacer algo.

- No tenemos por qué contar lo que paso con Jade – le comenté planeando todo en mi mente, no sabía si funcionaría pero de algo serviría o eso esperaba – ¿hay un pueblo cerca de aquí? – al preguntar eso, me di cuenta de que no tenía ni idea de donde estábamos, ignoraba por completo nuestro paradero. Jake no me había dicho a dónde íbamos y yo tampoco había preguntado, puesto que no me importaba con tal de salir de la ciudad, de mi casa y escapar de Max.
- Si hay uno a media hora, ¿Qué estás pensando en hacer? – me pregunto él con expresión confundida.
- Voy a ir y llamar a Ashley de un teléfono público y decirle que ella llame, y se haga pasar por mi… - comencé a explicarle mi plan – ¿Luca sabe dónde estamos?
- Si.
- Bueno él les dirá mi dirección, también le diré que diga que llamamos de otro teléfono por las dudas y que la denuncia es anónima.
- Así Max no sabrá que fuimos nosotros, ¿no crees que será mejor que no des la dirección de casa?
- Mmm… No se eso porque si no como sabrán que es verdad lo que cuento.
- Intentaremos.

Me acerqué a él para abrazarlo fuerte, estaba muy asustada, aunque en mi mente ya había planeado eso, todavía estaba algo temblorosa por el mensaje, como era posible que nos haya encontrado si solo Luca y la madre de Jake sabían dónde estábamos. ¿Nos estaría siguiendo? No lo sabíamos.

- Tengo miedo.
- No te preocupes, lo van a agarrar.

Después de ese incidente, decidimos que no era un día como para salir a dar un paseo por el bosque, aunque nos parecía raro que Max estuviera ahí. Cerramos todas las puertas  y ventanas con trabas y no fuimos a la habitación, intentamos ver unas películas, yo no podía mantener mi atención en la película, capaz que Jake se concentraba por el hecho de que era más fuerte que yo. Pero de las dos películas que pusimos ni el principio de la primera me acordaba cuando el prendió las luces para que nos preparemos para dormir.

Esa noche, soñé, no pude dormir bien, a pesar de que la noche era tranquila sentía el viento que corría por el tejido que tenía la venta para proteger de los mosquitos. En mi subconsciente sabía perfectamente que estaba soñando pero parecía muy real, o eso creía porque a mitad de la noche me desperté sobresaltada con el corazón acelerado y toda transpirada.

Jake a mi lado también se despertó  por el salto que di yo. A lo que intentó tranquilizarme, por suerte para ese momento yo ya no me acordaba del sueño que había tenido, bueno la pesadilla.

Tomé una ducha de agua caliente para relajarme y volví a acostarme con él para intentar dormir. Quería que todo eso terminara, y esperaba que Jade, aunque no supiera nada de lo que nos pasaba, se atreviera a contarle algo a alguien para que de verdad atraparan a Max, porque no sabía cuándo iba a parar y que pasaría si en un descuido yo quedo sola.

Quería pedirle que por favor llamara a la policía pero ella se negaría como la primera vez que se lo comentamos, tampoco sabíamos que había hecho Max antes de abusar de Jade. Mi menté al estar alterada por el miedo comenzaba a maquinar ideas e historias sobre lo que podría pasar y lo que paso, cosas que al tener miedo surgían con más facilidad y parecían como de una película de terror, pero las cuales podían suceder con facilidad en la vida real. No solo le pudo a ver pasado a Jade, por ahí sucedió con otra chica que también optó el silencio y no dijo nada.


Después de ella o ellas seguía yo, que a pesar de ser una persona fuerte, tenía miedo y no podía quedarme en silencio viendo como él seguía por ahí intentando asustarme con todas las maneras posibles y esperando para llegar a mí a la primera de vuelta.

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Buscando Cariño // Capítulo XVII - Te encontré
0 Comentarios entrada de Viqqi.- Publicado el sábado, 14 de marzo de 2015

- ¡Corre! Quiero entrar – después de bajarme del auto tiré de su mano para ir a nuestra casa.

Me detuve frente a la puerta con miedo a abrirla, me parecía un paso enorme para mi vida, pero era un paso que estaba dispuesta a dar o eso creía.

- Abre tú – le pedí apretando fuerte su mano.
- Si – estiró su brazo he hizo girar el picaporte y empujó la puerta – bienvenida a nuestro hogar – sonrió y entró tirando de mí.
- Me encanta – esa casa era perfecta, tenía todo y no era ostentosa, era la adecuada.
- Espera a ver la habitación – su voz sonó seductora, a lo que sonreí.
- ¿Dormiremos juntos? Eso es algo que me encanta aún más – comenté llevando mis manos a su cintura – creo que me ha dado algo de sueño - fingí un bostezo.
- Creo que eso es algo que se puede solucionar, ven – antes de que me diera cuenta estaba en sus brazos como una pareja de recién casados que llegaban a su luna de miel. Subió por las escaleras soportando todo mi peso.

Cuando estábamos ya en el final de la escalera, me dejé contra el piso y me apretó contra una pared, después de un intenso beso, salté y enrosqué mis piernas a su cintura, me sostuvo de mi trasero y me besó otra vez.

Caminó haciendo fuerza para no dejarme caer, presionándome contra la pared y besándome algo salvaje. Mis manos recorrían su cuello y su cabello despeinándolo.

Logramos llegar a nuestra habitación y me llevo hasta la cama acomodándome sobre ella y él sobre mí de una manera en la que podía sentir cada centímetro de su cuerpo contra el mío. Mis manos fueron directo a su trasero como las suyas a quitar mi camisa.

Desperté sintiendo sus manos en mi cintura desnuda, la luz daba sobre mi cara y me molestaba, por lo que me di la vuelta y lo abracé posesivamente acomodando mi cabeza en su pecho.

Su brazo me llevó más contra su cuerpo, sonreí y besé su hombro. Cerré los ojos para seguir durmiendo. Sus piernas se enroscaron a las mías y volvimos a quedarnos dormidos.

- Bella durmiente – acarició mi mejilla.
- Mm... – solo dije eso aún con los ojos cerrados.
- Ya es el mediodía, ¿quieres almorzar o prefieres seguir durmiendo?
- Mmm.....
- Todavía no aprendo ese lenguaje.
- Me despertaré articulé aún dormida.
- Quédate aquí te haré la comida – sentí como se iba de mi lado, intenté retenerlo, pero ya no estaba, me quejé con un sonido y él se rio.
- Ya vuelvo – contesto a mi quejido.

Me moví en la cama y me ovillé en un costado a la vez que me abrazaba a una almohada. Seguí con sueño así que intenté conciliar el sueño aunque sea por unos minutos más.

- Ni unos segundos aguantas levantada – escuché que me decía y sentí como se hundía el colchón de la cama. Me giré sobre mí y abrí apenas un ojo para verlo.
- Haz tardado mucho, que me ha dado sueño otra vez – mentí, mientras me sentaba con cara de sueño y mis pelos que de seguro parecían los de un león. Lo miré y él sonrió por cómo me encontraba yo – no te rías.
- Te quiero – me dijo simple y me estiró la bandeja contra mí.
- Gracias – dije por él te quiero y por la comida.

Me había preparado unos sándwich de pollo con lechuga y tomate. Eran algo riquísimos. También tenía unas galletitas con queso y un jugo de naranja que parecía recién exprimido.

- Que menú – comenté sonriendo y mordí un poco de mi sándwich de pollo – está muy rico. Él se moví y se sentó a mi lado pidiendo un poco de lo que yo tenía en mis manos, le día como a los bebes y comió.
- Debería ir a un concurso, seguro gano – dijo egocéntrico.
- Seguro – admití y tomé un trago de jugo.

Cuando terminé de almorzar, dijo que me cambiara para ir a dar una vuelta al bosque que estaba junto a la casa, sería un lindo lugar para explorar y pasar el rato, ahora que no teníamos más nada que hacer, como el colegio había terminado, no teníamos más responsabilidades más que en unos días conseguir un trabajo para comprar la comida. Pero eso era algo de lo que ahora no quería preocuparme. Porque recién habían empezado mis vacaciones y quería disfrutarlas con mi casa nueva.

El salió y se fue para empezar, mientras yo me cambiaba, eso iba a llevar un ratito de tiempo, me gustaba verme bien a pesar de que solo fuera para dar una vuelta por el bosque en donde se supone que con un jogging y una remera estas bien, pero eso me parecía poco, así que necesitaba producirme.

Cuando estaba por salir de la casa corrí a mi cartera para buscar mi celular. Me lo quede mirando ya que la pantalla decía que tenía tres mensajes. Uno de Ashley, abrí ese primero, me preguntaba cómo estaba y dónde me encontraba. Le respondí que estaba por ir a dar un paseo al bosque pero omití la pregunta de dónde. Después leí el segundo, era de mi madre, me preguntaba dónde estaba y por lo que leía no era nada amable su tono. Así que ignoré ese menaje y pasé al tercero. El número no lo tenía registrado por lo que no me decía el nombre, lo abrí, me quedé dura al leer, puesto que no me lo esperaba.

‘Se en donde estas y con quien, no me será difícil llegar a ti’ decía el mensaje. Dejé caer el celular, gritando más alto de lo normal. A los pocos segundos ya tenía a Jake a mi lado para averiguar qué era lo que me había pasado.

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Libros viejos, libros nuevos...
0 Comentarios entrada de Viqqi.- Publicado el lunes, 9 de marzo de 2015


¿Cómo escoges el siguiente libro que leerás? ¿Alguna vez te lo planteaste de verdad? Pues yo sí, antes no tenía demasiados libros nuevos como para escoger uno, simplemente tomaba alguno que llevaba tiempo sin leer o leía el nuevo de mi biblioteca...

Hay libros entre los que tengo que ya fueron leídos más de tres veces por mí, ¿Adicción a la lectura? Puede ser! O ¿A leer las mismas historias siempre? También!! Ya sabía los finales, así que conocía que iba a pasar, pero lo que me apasiona son los detalles, pequeños hechos que en mi memoria no los recuerdo con claridad, por eso me encanta releer estas historias.

El año pasado fui a la feria del libro, en la cual adquirí demasiados libros, creo, pues no recuerdo la cantidad, fueron diez, pensarán que no son muchos, que solo un par, pero con la facultad al lado, leer diez libros en un año me parece excesivo, y en caso de poder un milagro!! El caso es que nunca dejo de comprarme libros, si tengo oportunidad de tener otro, se va directo para mi biblioteca. Y así es como mi lista de libros nuevos se agranda...

Ahora no tengo espacios para leer historias que ya conozco, detalles que me encantan, son todos nuevos. Podría leer uno que ya leí, pero me muero por historias frescas, personajes que conocer! Así que hasta el año pasado leía uno nuevo tras otro, cómo los elegía pues desde los más antiguos que había comprado, simple... ¿Verdad?

Pero para mi no lo era, algo me parecía raro, entonces descubrí esta manera de hacerlo... verán las fotos en miniatura que puse en esta entrada... cogí dos frasquitos, y en uno coloqué mis libros nuevos, y en otro todos los demás!

Es una idea divertida, original. Escoger un libro al azar.

Hasta ahora no hay problema, dejar que el destino elija el siguiente es todo un reto, ¿no? Pero ahí va la cuestión, recuerdan los libros de la feria? Pues todavía no los he terminado!! Estamos en vacaciones y diez libros son pocos, pero que va el azar juega contra mí. He comprado unos libros hace poco y sí, quiero leerlos pero los que compré antes también! ¿Qué piensan el azar? o ¿Algo más?

Los reto a intentarlo, elegir al azar el siguiente libro para leer!



Buscando Cariño // Capítulo XVI - Viaje
0 Comentarios entrada de Viqqi.- Publicado el

- Dime ¿En dónde estamos? – pregunte mirándolo a los ojos.
- Todavía no hemos llegado – comentó jugando con mis dedos entre los suyos.
- Ah y ¿Por qué nos detuvimos? – pregunte sin entender nada, el sueño me tenía cansada todavía.
- Bueno hace dos horas que estoy manejando, con una chica linda al lado mío que lo único que hace es dormir y bueno pensé que podría frenar un ratito para deleitarme con tanta belleza – sonreí por todo lo que dijo y me estiré a besarlo no me importaba el lugar en el que nos encontrábamos en tanto yo estuviera con él.
- ¿Y no me dirás a dónde iremos? – pregunte intentando conseguir una respuesta de su parte pero sabía que no iba a conseguir ninguna.
- No, solo nos queda hora y media para llegar – dijo corriendo un mechón de mi pelo de mi cara.
- Pues entonces cuando quieras podemos seguir – me acomodé a su lado para dejarlo manejar tranquilo – prometo no dormirme en lo que falta.
- Ey, no te alejes – se quejó, a lo que yo me volví a poner junto a él de manera en la que no me quedara dormida.
- ¿Qué escusa haz usado con Macy? – pregunte curiosa por saber que le había inventado para entrar y salir con mis maletas de la casa.
- Le dije que eran cosas mías que tu no querías ver más – respondió dejándome con la duda.

Pensando caí en lo que había armado. Si mis padres interrogaban a Macy ella iba a decir que yo no estaba con Jake porque pensaría que nos habíamos peleado, ya que él se había llevado solo sus cosas.

Y si ellos miraban en mi armario verían la poca ropa que yo había dejado, que para mí era poco pero ellos la podían ver como normal, ya que no eran los que me la compraban.

Todo estaría cubierto, ellos no sospecharían que me había marchado con Jake. Sonreí, triunfante por eso.


- ¿Lo había planeado todo? – pregunte mirando al frente, ahora estábamos entrado en un pequeño pueblo donde parecía no vivir nadie.
- Bueno, no todo, pero se me fue ocurriendo al mismo tiempo que pasaba – me explicó.
- Eres un genio – me estiré para besarlo en la mejilla.
- Harás que choquemos – bromeó sin quitar la vista del frente.
- No me importa mientras siga contigo – comenté.
- Creo que tienes una obsesión hacía mi comentó serio de repente, no era una broma lo que decía.
- Lo sé – respondí avergonzada, temiendo que eso le molestara realmente - ¿Te molesta? – pregunte atemorizada por lo que respondería.
- No – contestó como si eso era obvio, me alivié por eso, pero sentí que a ese no, le faltaba un pero – pero creo que no merezco tanta obsesión de tu parte.
- ¿Qué no la mereces? – Pregunte abriendo los ojos como plato – sabes que te amo ¿verdad? – confesé sin nada de pudor, él ya sabía lo que yo sentía.
- Si, lo sé pero…
- Pero nada, eres la única persona en mi vida que no intenta cambiarme, que me quiere como soy, por eso te quiero y por mucho más, tú me das el cariño, que necesito.
- Me alegra que me quieras tanto – se giró hacía mí y me abrazo dándome un beso en los labios a lo que me separé rápido porque él estaba manejando.
- ¡Jake! ¡El volante! – le grité mirando al frente.
- Sí que estas distraída este día – comenté riéndose de mí, giré mi vista, ya estábamos estacionados.
- Lo siento, esto me tiene confundida – me acerqué y me recosté sobre su pecho – ahora ¿Me dirás en dónde estamos? – pregunte haciendo ojitos como una niña dulce y tierna.
- Eso no funcionará conmigo – dijo negando levemente – de todos modos iba a contarte – lo miré esperando que dijera algo – mira – señalo el lugar – será nuestra casa – busqué con la mirada, era una especie de campo con una casa pequeña pero hermosa en el medio, no era como la que yo había dejado atrás era mucho mejor. Estaba situada entre mucho verde a casa lado que mirabas podías ver un paisaje lleno de árboles, era precioso, como yo no decía nada él continuó – le he contado todo a mi madre y ella accedió a darme el auto antes y la casa, me pidió que le prometiera algo a cambio, que me mantenga en contacto con ella y que sigamos estudiando, todo eso y no diría nada sobre nosotros y nos dejaría vivir juntos.

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Última lectura: Blancanieves y el Cazador, Lily Blake [reseña]
0 Comentarios entrada de Viqqi.- Publicado el sábado, 7 de marzo de 2015



Ficha técnica

Título: Blancanieves y el Cazador
Autor: Lily Blake
Editorial: Alfaguara
Tema: Fantástica, ciencia ficción
Páginas: 258
Tipo de edición: Tapa blanda sin solapas



Sinopsis:

Hace diez años, la hermosa y vengativa reina Ravenna asesinó a su rey durante la misma fatídica noche en que lo desposó. Pero controlar su desolado reino ha comenzado a cobrarle factura a la malvada soberana. Para conservar su magia y belleza, ahora debe consumir el corazón de la única joven que le supera en hermosura.

Ravenna manda traer del cautiverio a Blancanieves, la heredera del difunto rey, pero la joven princesa escapa del castillo y busca refugio en el Bosque Obscuro. Como el bosque está encantado con flora mágica y fauna mortal, Ravenna convoca al único hombre que se ha aventurado dentro de ese bosque y sobrevivido: un atormentado cazador llamado Eric.

Sin nada que perder ni nada en qué creer, el cazador acepta ir en búsqueda de la chica. Pero cuando Eric encuentra a su víctima lo asaltan las dudas. ¿La matará?

¿O preferirá escapar con ella y entrenarla para convertirla en la mejor guerrera que el reino jamás haya conocido?

Crítica:

Hace mucho que quería este libro, más que nada por me gusta leer los libros que luego serán películas y al revés, ya... dirán que no vale, que los libros son mejores, eso es obvio, el libro tiene más contenido y detalles, pero las pelis le dan vida a los personajes, aunque a veces no son como los imagine. En cambio esta historia fue escrita desde la película así que quise leerla, a demás de que Blancanieves y los siete enanitos fue el primer libro de texto, con palabras y párrafos que leí, y me encanto, creo que ese libro desato mi amor por la lectura. Necesitaba una historia clásica y conocida para comenzar leyendo y que me atrapara.

Este libro, Blancanieve y el cazador, es un libro simple y lindo. Al principio al ver que era una transcripción de la película pensé que sería aburrido y falto de contenido. Pero al contrario, fue justo y conciso, hasta divertido. Al principio así me pareció que las historias carecían de detalles, pero al final logre engancharme y me gusto. La historia es conocida, por la clásica historia pero esta es una variación donde Blancanieves vive su historia con el cazador.

La historia se centra al principio en la historia de la reina y Blancanieves, aunque en las primeras páginas hay un breve relato del pasado de ambas, habría querido que el autor se adentrará un poco más en la historia. Luego aparece este personaje nuevo, el cazador y enseguida se empieza a relacionar con Blancanieves, esta parte de la historia ya estamos donde el problema comienza a desarrollarse, pero luego parece nunca aparecer algo en la trama que resalte en los personajes, siguen su camino y la historia igual, pero cuando aparece el problema, la historia parece congelarse, no pasa nada, pero luego Blancanieves muerde la manzana y todo comienza a suceder rápidamente, y puff la historia termina.

La historia es diveritda y entretenida, es de lectura rápida y al final no quedan cabos sueltos, pero el contenido es poco y conocer un poco más sobre los personajes y sus historias como también algo más en la trama no estaría mal.

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